A unas cuadras del GAM, en Irene Morales con Merced, el 9 de julio de 1984 fue asesinada Mónica Briones. La mataron a golpes mientras esperaba la micro después de celebrar su cumpleaños 34, y su muerte se convirtió en el primer crimen lesbofóbico documentado en Chile. La referencia al GAM es porque, hasta el domingo 22, está en cartelera en ese centro cultural el montaje Mónica 1984, que rescata la historia de Mónica Briones, artista y lesbiana visible. La obra –que tuvo su estreno hace un año en el Teatro del Puente–, está escrita por Tatiana Baeza-Fariña y codirigida junto a Evaluna Valdivieso. Es un concierto teatral que, a través de distintas miradas y canciones, busca contar la historia de Briones y también reflexionar sobre la violencia que aún sufren las disidencias sexogenéricas en Chile. El montaje es, además, el cierre de la trilogía Muerta por lesbiana, que incluye las obras Las Convocadas: Manifiesto de una joven lesbiana en busca de justicia (2020) y Cuando se rompa el silencio (2023).
La dramaturgia de Baeza-Fariña hilvana la historia de manera inteligente, usando el mar como telón de fondo. Primero, como testigo de amores fugaces y desprejuiciados en Horcón y, luego, como guardián de los secretos más oscuros de nuestra historia, como fue la desaparición de personas durante la dictadura; hecho que pudo comprobarse tras el hallazgo del cuerpo de Marta Ugarte en la playa La Ballena en 1976.
La historia transcurre entre coqueteos y miradas cómplices, amistades y amores playeros en un verano en plena dictadura. Luego, en el invierno en Santiago, con la búsqueda de Briones por consolidar su carrera artística mientras comienza a sentirse insegura por distintas razones. La música es una pieza fundamental del montaje y aparece a través de canciones originales y otras como Ando como hormiguita, de Silvio Rodríguez, interpretadas en vivo por todo el elenco, quienes van rotando entre guitarras, teclado y batería, además de dos trompetas a cargo de Matías Silva y Alberto Villarroel. Bajo la dirección musical del actor Aníbal Gutiérrez, el elenco –conformado también por Paly Sanhueza, Bárbara Mártin y Florencia Cárdenas– logra desplegarse de manera correcta entre la actuación y la música, logrando un concierto teatral de muy buen nivel.

Para narrar una historia brutal pueden elegirse múltiples caminos. En este caso, la ternura es la estructura de un relato que no evade los hechos –el paso de Mónica por el psiquiátrico a muy temprana edad, los prejuicios hacia la comunidad LGBTIQA+, el miedo de ser perseguida en dictadura, el ataque que le causó la muerte a Mónica y la posterior falta de justicia–, pero que elige la luz por sobre las sombras. En la ficción, Mónica es una mujer que vivió con rebeldía, que amó y fue amada, y que disfrutó la vida pese a todas las violencias de la época. El teatro, afortunadamente, puede darse el gusto de reescribir la historia.
En sus 80 minutos de duración, Mónica 1984 conmueve y emociona. El texto mezcla de buena manera la historia real de Briones con la ficción: lo que fue y lo que pudo haber sido. Esto, sumado a las buenas interpretaciones actorales y musicales, la convierten en una obra coherente y bien lograda; además de un ejercicio de memoria y justicia necesario, especialmente en los tiempos que corren.
Publicada en Hoy Teatro el 20 de junio de 2025.
Ficha artística
Dramaturgia: Tatiana Baeza-Fariña
Dirección: Evaluna Valdivieso y Tatiana Baeza-Fariña
Elenco: Paly Sanhueza, Bárbara Mártin, Matías Silva, Aníbal Gutiérrez, Florencia Cárdenas, Alberto Villarroel
Diseño integral y fotografía: Amanda López
Dirección Musical: Aníbal Gutiérrez Leiva
Gestión y Producción: Gabriel Valenzuela /Agencia Rizomas
Comunicaciones: Agencia Rizomas


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