«Lobo»: para que nunca más

Un recuerdo, un rostro, un nombre que atraviesa el desierto desde el pasado y entra por una puerta; frío, nocturno, en el presente. Lobo, escrita por Patricio Yovane, y dirigida junto a Andrea García-Huidobro, nos sitúa en una habitación que podría ser cualquiera, pero es el lugar de confinamiento de un exmilitar. Es una cárcel, aunque puede entrar y salir a placer. Es, por supuesto, Punta Peuco*. 

En el pequeño e íntimo espacio de la habitación está Mario (Luis Dubó). Llega luego de unos días afuera: camina, se cambia de ropa, va al baño. A pesar de tener las comodidades que la mayoría de los condenados en Chile no tiene, se ve intranquilo. Mario no disfruta –ni debería–, por el contrario, es atormentado por su propio pasado que se vuelve presente. Ximena (Valentina Acuña), una mujer joven con la que pareciera vivir y compartir el encierro, es el eco de quienes desaparecieron y a medio siglo seguimos buscando. Hay un pacto de silencio que Mario no está dispuesto a romper, no le interesa. 

La relación entre ellos es tensa, a ratos violenta. Dubó despliega talento y fuerza en escena, logra dibujar a un personaje crudo, incapaz de conmoverse, miserable. Valentina logra un perfecto equilibrio con Dubó, desarrolla un personaje desgarrador. En la puesta en escena hay elementos como un mapa de Chile que permite situar la historia. Una base de cama de madera, un colchón sobre el piso, una linterna, son suficientes para ilustrar aspectos del horror de la dictadura, como la tortura. Aparecen como un recuerdo que se mezcla con la realidad y son un recurso efectivo y demoledor: podemos hacernos una idea completa de la relación que tuvieron alguna vez Mario y Ximena. 

La temporada de Lobo en el microcine de Matucana 100 coincidió con el Día Internacional del Detenido Desaparecido (30/08), y el lanzamiento del Plan Nacional de Búsqueda. Cuando alguien se pregunte por qué el arte –en este caso el teatro– sigue revisitando uno de los peores pasajes de nuestra historia, recordaré que el Estado de Chile tardó medio siglo en buscar a las/os más de 1.200 detenidas/os desaparecidas/os, y recordaré también que un grupo de creadoras y creadores, a través de una obra estrenada por primera vez en 2018, ha seguido hablando de esto, porque todavía nos duele y todavía nos faltan. 

*Nota: En 2013, año de conmemoración de los 40 años del golpe de Estado, el entonces Presidente Sebastián Piñera, anunció el cierre del Penal Cordillera, donde 10 ex militares –entre ellos Manuel Contreras–, cumplían condena por crímenes de lesa humanidad. Esos criminales fueron trasladados a Punta Peuco, penal que, a la fecha, sigue funcionando. Este año, con motivo de los 50 años del golpe de Estado, se deslizó la posibilidad de convertir esta cárcel en un penal para mujeres madres, junto a sus hijes, sin embargo, a septiembre de 2023, todo sigue igual que siempre. 

Directora: Andrea García-Huidobro 

Director y Dramaturgo: Patricio Yovane 

Elenco: Luis Dubó y Valentina Acuña 

Iluminador: Víctor Villaseca 

Música y Sonido: Felipe Lehmann

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