Hace poco una buena amiga me preguntó –de manera más bien retórica–, ¿dónde abortan las mujeres en Chile? Donde pueden, respondí. Como pueden. Con más o menos riesgo, con miedo a la cárcel, a morir, así abortan las mujeres en Chile mientras su decisión no esté impulsada por una de las tres causales en las que sí está permitido. Aún así, tampoco es una decisión exenta de dificultades: objeción de conciencia, miedo a sufrir violencia obstétrica o maltrato del personal de salud, entre tantas otras. Sin embargo, las mujeres abortan. Han abortado siempre y lo seguirán haciendo, sea o no legal. Sea o no peligroso. Sea o no mortal.
El aborto es el punto de partida de Hermana, escrita y dirigida por Ana López Montaner. Pero no es una obra sobre el aborto, o no únicamente. Sabemos que hay un conflicto que cruza la vida de dos mujeres, y es la decisión de realizarse un aborto la que propicia el encuentro de dos hermanas alejadas, precisamente, por el fantasma del aborto anterior de Ismaela (Molyneux). Esta obra, protagonizada por Javiera Mendoza y Violeta Molyneux, refleja cómo funcionan los vínculos femeninos, sobre todo cuando se trata de apoyar a una hermana –de sangre o no– que lo necesita. Esta es una obra feminista sin necesidad de serlo explícitamente, porque ¿qué es el feminismo sino la posibilidad de hacernos preguntas, de cambiar de opinión, de crecer, de aprender, de cuestionarnos? Y sobre esa idea avanza el texto de Ana López: dos visiones que se convierten en una paleta de colores que van mezclándose. No todo es blanco o negro, a la hora de decidir también hay matices: está la historia personal, el entorno social, la familia. Imposible desconocer el impacto de la religión sobre la idea de autonomía del cuerpo, tema que cruza el montaje. Ambas mujeres pueden encontrarse en esas preguntas, entienden que no están solas.

El diseño de Flavia Ureta y Camila Rebolledo acompaña la calidez del vínculo que va tejiéndose entre agüitas de hierba, conversaciones y frazadas de lana que arropan y cuidan a Antonia (Mendoza). La presencia del uso de hierbas me parece relevante en tanto práctica desvalorizada por el sistema patriarcal. En este sentido, su incorporación aparece como una reivindicación de una forma de relacionarnos con la naturaleza de una manera diferente.
Hermana es un montaje necesario en un contexto complejo para las mujeres y disidencias. Con el fascismo amenazando nuestras libertades, el teatro es trinchera y resistencia. La lucha de las mujeres por conquistar la plenitud de sus derechos es un tema que no puede desaparecer de la producción artística, y Hermana se hace cargo de instalar una conversación no desde el juicio, sino de la necesidad de avanzar de manera amorosa hacia una vida mejor para cada una de nosotras.
Dirección y dramaturgia: Ana López Montaner
Elenco: Javiera Mendoza y Violeta Molyneux
Diseño: Flavia Ureta y Camila Rebolledo
Comunicaciones: Fogata Cultura
Colaboran: Interdram, Fundación Santiago Off, Nau Ivanow, Espacio Incluir y Sa talaia
Fotos: Daniel Corvillon


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