Las primeras dos entregas de la Trilogía final con la que Teatro La Provincia conmemora sus 30 años, Edipo stand up tragedy y Hablan, se construyen en dos hilos argumentales que van trenzándose para ofrecer una reflexión sobre el teatro, mientras, sobre el escenario, se despliega la puesta en escena de un clásico. Así, a través de la frustración de Edipo y de los ensayos y repasos de una escena de María Estuardo, aparecen las preguntas sobre el lugar del teatro –y de los actores, actrices, dramaturgas/os, técnicas/os– en un mundo que pierde el eje y en el que, durante los últimos tres años –que se han sentido como siglos– las preguntas de antes parecieran haber perdido importancia.
El trabajo de Rodrigo Pérez en la dirección y de Leyla Selman en la dramaturgia, pone en el escenario la pregunta por el sentido del teatro. ¿De qué hablar cuando hemos vivido una revuelta social, una pandemia que cerró las salas por meses, cuando nos acecha el fascismo, cuando como país avanzamos un paso y luego retrocedemos tres? ¿Hacia dónde mirar cuando no hay más que incertidumbre a nuestro alrededor? ¿Para qué el teatro, entonces? En estas preguntas habitan los fracasos con los que La Provincia teje el pasado, el presente y el futuro, derriba muros imaginarios y plantea un doble trabajo actoral: un actor/actriz que se pregunta por su lugar en el mundo, y un personaje que, atribulado, no logra superar su destino. “El teatro es un oráculo”, dice Cristian Carvajal en Edipo, y quizás la gran pregunta radica precisamente en esa idea. Si ya no podemos leer lo que está pasando afuera, ¿qué vamos a mostrar aquí adentro? Una brújula que intenta recuperar su norte a través de tres obras que van y vuelven sobre esa pregunta, gracias a los textos inteligentes y críticos de Leyla, cruzados por el humor.

Para esto, Pérez y Selman eligen abrir la obra al público, para verla con más perspectiva, desde un poco más lejos. En Hablan –con Claudia di Girólamo y Francisca Márquez– miramos un ensayo desde una ventana o una puerta entreabierta, las vemos repasar líneas, hablar sobre el teatro, la obra, el vestuario (en el que destaca el trabajo de Catalina Devia). La reflexión sobre el teatro es también un regalo, la posibilidad de ver lo que como espectadoras siempre se nos oculta: el ensayo, el error.
La dupla de Claudia di Girólamo y Francisca Márquez es un acierto, es un placer verlas sobre el escenario. Ambas en sus roles de la reina Isabel I y María Estuardo, respectivamente, nos sumergen en los universos de los personajes y también de esas actrices que se preguntan si sirve de algo lo que están haciendo.
Al inicio de ambas funciones, Rodrigo Pérez ha contado que estas obras son muy personales, que incluso le da cierto pudor. Sin embargo, no hay ejercicio más honesto que el de pensarse y repensarse en un contexto cambiante y a ratos tan hostil. Es, posiblemente, la única forma de asegurar la existencia del teatro.
FICHA ARTÍSTICA:
Dramaturgia: Leyla Selman
Puesta en escena: Rodrigo Pérez
Elenco: Claudia di Girolamo y Francisca Márquez
Diseño de iluminación y vestuario: Catalina Devia
Diseño Gráfico: César Erazo
Música: Guillermo Ugalde
Realización de vestuario: Elizabeth Pérez
Realización de pelucas: Carla Casali
Producción: Teatro La Provincia


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